Cuando escuchamos en las noticias que «llega el fenómeno de El Niño», inmediatamente pensamos en calor, sequías, incendios forestales y posibles racionamientos de agua. Pero, ¿alguna vez te has preguntado por qué ocurre este fenómeno y por qué tiene un impacto tan fuerte en Colombia?
Aunque su nombre pueda sonar curioso, El Niño es un fenómeno climático natural que modifica las condiciones del océano y la atmósfera, alterando el clima de buena parte del planeta. En Colombia suele traducirse en temperaturas más altas de lo normal, disminución de las lluvias y afectaciones en sectores como la agricultura, la generación de energía y el abastecimiento de agua.

El fenómeno de El Niño hace parte del ciclo climático conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS).
Se produce cuando las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial aumentan su temperatura por encima de lo habitual. Ese calentamiento modifica la circulación de los vientos y cambia el comportamiento de las lluvias en distintos continentes.
Aunque ocurre en el océano Pacífico, sus efectos pueden sentirse en países ubicados a miles de kilómetros, como Colombia.
Su nombre nació hace más de un siglo entre pescadores de Perú y Ecuador.
Ellos notaban que, hacia diciembre, las aguas del Pacífico se calentaban y disminuía la pesca. Como ese cambio coincidía con la celebración del nacimiento del Niño Jesús, comenzaron a llamarlo «El Niño».
Con el tiempo, la comunidad científica adoptó ese nombre para identificar este fenómeno climático.
Cada episodio de El Niño es diferente, pero generalmente provoca:
En ciudades como Bogotá también pueden registrarse periodos prolongados de clima seco, mientras que otras regiones enfrentan pérdidas en la producción agropecuaria.

No.
Existe desde mucho antes de que se hablara del calentamiento global.
Sin embargo, el cambio climático puede intensificar algunos de sus efectos. Las altas temperaturas globales hacen que los episodios de calor extremo, las sequías y los incendios sean más intensos o frecuentes cuando coinciden con un evento de El Niño.
Es decir, son fenómenos distintos, pero pueden potenciarse entre sí.
Aunque no es posible evitar que ocurra el fenómeno de El Niño, sí podemos reducir algunos de sus impactos.
Algunas recomendaciones son:
Pequeñas acciones individuales también ayudan a enfrentar fenómenos que afectan a toda la sociedad.
Fenómenos como El Niño nos recuerdan que el planeta funciona como un gran sistema interconectado. Lo que sucede en el océano Pacífico puede influir en el agua que llega a nuestros hogares, en los alimentos que consumimos y en la forma como vivimos el día a día.
Comprender estos procesos es fundamental para formar ciudadanos capaces de enfrentar los retos ambientales del presente y del futuro.